Estuve pensando varios días en como continuar con el blog, no creí que la situación de la madrugada de este día sería el que me daría el tema para escribir.
Me fui a dormir tarde, o temprano según quien lo vea, era la 1 de la mañana. Amino, mi esposo, dejó la cama de Tupac, nuestro perro, lista para que durmiera junto a la puerta de nuestro cuarto, como es lo habitual. No llevábamos ni dos horas dormidos cuando Tupac comenzó a ladrar desesperadamente; entre sueños yo escuchaba que tronaba, muy adormilada pensé “seguro está lloviendo y por eso está nervioso”, porque no le gusta cuando llueve con truenos.
Tupac arañó la puerta varias veces y con insistencia para que lo dejáramos pasar, cuando me levanté y abrí la puerta me doy cuenta que ahora Tupac intentaba entrar por el ventanal que da al patio, me acerqué para abrirle y un poco más despierta me doy cuenta que el patio se iluminaba con un color rojo súper intenso, acto seguido, desperté a Amino.
Ahora mas despierta me doy cuenta que los “truenos” y ruidos que escuché en realidad era el fuego consumiendo el taller de madera que está técnicamente a contra esquina de mi casa. Me asomé con cuidado a la ventana que da a la calle, rojo, todo era rojo y las ventanas se cimbraban. Comencé a escuchar crujidos y explosiones que venían del taller, seguramente de las latas y tambos con materiales inflamables que utilizan ahí, ladridos de los perros de los vecinos, mugidos aterrados de las vacas del señor granjero que vive detrás del taller. Todo era caos…
Y como tapatía, (que, si bien no viví realmente, ni recuerdo qué sucedió el 22 de abril del `92), tengo ese gen paranoico de temer cuando hay incendios, olor a gasolina o accidentes relacionados con gas, ya que tengo familiares que si lo vivieron de cerca. Participé en simulacros en la primaria ya que estudié cerca de la zona de ese accidente, en la secundaria nos enseñaron a usar extintores… y ya más grande, recién graduada de la carrera, estuve en el simulacro de mi trabajo en El Informador… pasaron a evacuarnos, pues las flamas eran enormes, puse cambios de ropa en una maleta, tome mi mochila que llevo al trabajo, le pusimos la correa a Tupac, tomamos las cajas con papeles importantes y nos alistamos para salir en el carro.
A pesar de haber sido evacuados, y de haber llamado al 911 alrededor de las 3 de la mañana, los bomberos no aparecían, fueron llegando ya casi a las 4. Y ahora, era aún más caos… entre todo ese ruido existente ahora se sumaban sirenas, motores de bombas de agua, gritos y el ambiente era horrible.
Me dio mucho pesar ver como vecinos se subían a sus autos y dejaban a sus perritos corriendo detrás de ellos. Y también darme cuenta que el cuerpo de bomberos del municipio está conformado sólo por voluntarios que no reciben un sueldo y no cuentan con el equipo necesario.
Recuerdo algunos incendios sucedidos en la colonia en la que vivía en Guadalajara, algunos vecinos llamaban y en menos de 15 minutos ya había llegado alguna unidad. Recuerdo los festejos del día del bombero y como autoridades y la misma gente va a las estaciones a llevarles algún obsequio, recordé las varias ocasiones me ayudaron a cruzar la Av. Colón en temporada de lluvias por estar inundado y evitaron que me llevara la corriente o cayera en una alcantarilla… recordé que la mayoría les tiene un cierto respeto allá… y aquí, los tienen apagando el fuego con pipas de agua y cubetas.
Pasamos una madrugada muy intensa, regresamos a la casa poco antes de las 5 de la mañana, me costo trabajo poder dormir, de hecho, sólo pude dormitar. Me paré a las 6:30 como es costumbre, me arreglé para ir trabajar. Amino me llevó a la escuela, cuando llegamos a la esquina nos dimos cuenta que aún seguían los bomberos ahí y ya eran las 7 de la mañana.
Estuve en mi salón como de costumbre, esta vez muchos alumnos me preguntaron: “¿se siente bien?”, ya que decían que me veía muy pálida y ojerosa. Entre comentarios de los chicos me enteré que otro taller fue incendiado, también de madera y a la misma hora…
Amino me comentó que cuando el salió de casa para ir trabajar ya eran alrededor de las 12 del medio día y aún seguían los bomberos trabajando. Cuando yo regresé solo vi a las personas que trabajan ahí recogiendo y limpiando. Tupac me recibió todo adormilado, se veía cansado, dejé mis cosas en la sala y decidí dormir, sigo cansada así que dormiré temprano hoy.
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