“¡Mira!¡que alto ese edificio!”
“¿Ya viste ese carro?”
“¡Un avión… otro… mira!
Y también uno que otro que bromeaba:
“Ese es mi negocio, cuando quieran les hacen descuento”
“Ahí tengo mi casa, luego se las presto”
“Ese es mi edificio también”
Y ya estando más adentro de la ciudad:
-¡Maestra! ¡Mire! Esa persona tiene muchos perros.
-Sí, le pagan por pasearlos.
-¿En serio le pagan?
-Sí, ese es su trabajo.
-Yo quiero ese trabajo.
Entre más frases y diálogos que hubieron en el autobús.
A pesar de que muchos tienen diecisiete y otros dieciocho años (ya considerados adultos), yo veía unos niñotes sorprendidos por cosas que nunca habían visto ni experimentado. Fuimos al Bosque de Chapultepec donde muchos compramos “changuitos miones”, visitamos el Complejo Cultural Los Pinos donde pudimos tener el recorrido en la casa de Lázaro Cárdenas que les vino bien a los chicos siendo ellos de Michoacán, recorrimos todas las instalaciones aprovechando la exposición de dinosaurios que había en los jardines y demás casas, después nos dirigimos hacía el Museo Jumex donde tuvimos recorrido por las cuatro exposiciones que exhibían en ese momento, se sorprendieron de algunas piezas, otros se sintieron raros y otros más dijeron cosas como “mi mente no está preparada para este tipo de cosas”, les dije que era bueno que vieran y conocieran cosas a las que no están acostumbrados y trataron de abrir más su pensamiento a lo que se les presentaba.

Comimos en una plaza cercana, la mayoría eligió comer en Carl’s Jr. y en Subway argumentando que eso no hay donde viven y querían probar, de la misma forma algunas chicas quisieron probar bebidas de Starbucks, saquearon el Miniso de la plaza y todos regresaron al autobús con almohaditas de viaje después de ver que yo había llegado con una desde que partimos muy temprano ese día. La mayoría estudiará fuera del municipio por lo que decían que les serviría en sus traslados a Morelia, Querétaro o Guanajuato cuando se fueran a la Universidad.
Nuestra última parada fue el centro histórico, donde vimos lo que se suele ver, aunque sea por fuerita: el Zócalo, la Catedral, Palacio de Gobierno, el Templo Mayor, Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, las calles aledañas y donde muchos de ellos se emocionaron: el Barrio Chino. Muchos querían ir a la Friki plaza, pero ya iban a cerrar, y entre eso, que la lluvia se acercaba y comenzaban a cerrar calles por el informe de gobierno al día siguiente nos tuvimos que apurar a regresar al autobús.
Literalmente corrimos al autobús mientras el soundtrack de las calles musicalizaba esa escena.
Llegamos justo a tiempo de que nos cerraran el paso y partimos de regreso a nuestro punto de partida. El autobús iba muy silencioso, todos habían caído rendidos. Llegamos en la madrugada, los papás, a pesar de ser la una de la mañana llegaban gustosos por sus hijos.
Una semana después fue su clausura, di su último pase de lista, nos tomamos fotos y me despedí de ellos. Espero que les vaya muy bien a todos, sea cual sea el camino que elijan. Voy a extrañar verlos en la escuela y que me hagan preguntas raras, que me sorprendan con sus proyectos, que me hagan reír con sus chistes o sus historias tipo Wattpad que escribían en el pizarrón, que me dejen dibujos en hojas de cuaderno o que en los pasillos y en el salón me digan “¡hola prooofeee!”.
Comentarios
Publicar un comentario