A punto de finalizar el primer mes de este año y de iniciar febrero en unos minutos. Me encuentro en mi escritorio, en el de casa, no del negocio o de una oficina, me tomé un rato para poder escribir un poco y seguir con un poco de este pseudo proyecto de escribir desde acá, como dice el nombre del blog, desde el oriente de Michoacán. El lunes que viene es el último día de mi chamaco prestador de servicio en la pape, así que volveré a estar media solilla, al menos ahí. El miércoles pasado cumplimos 9 años de casados mi Moru y yo, y pues bueno, ya esperamos por el 10. Anteriormente pensábamos en realizar una fiesta para festejarlo, pero la verdad es que luego llega gente que ni al caso y pues hemos decidido mejor utilzar lo presupuestado en un viaje algo largo y todo incluido a algún lugar aún indefinido... so, a esperar a ver qué pasa. Ando en un curso/diplomado/certificación que me consume un poco de mi casi nulo tiempo libre, pero que está muy padre, en lo que sale mi título, que es...
Como bien dice el título de la entrada, han pasado poco más de dos años desde el último post que realicé y ¡ah! las cosas que han sucedido desde ese momento. Vayamos hacia atrás: Lo último que les conté era sobre el fin de ciclo del 2023 y cómo había pasado los últimos semestres con mi grupo (ahora puedo decirlo) favorito, que bien, fue por la convivencia con ellos y todo el tiempo que pase con ellos. Les decía que de igual forma estaba desempleada hasta que me llamaran, porque interina, y bueno, la cuestión es que, no me llamaron. Todo fue muy raro, y mal logrado, diría un amigo: me renunciaron . Para ese momento ya había comprado mi carrito, ya iba a poder desplazarme sin tener que andar cargando mi mochila, lonchera y el proyector en camión, ni asolearme por cuadras para llegar a mi casa y pensé que sería un ciclo muy bueno, pues había terminado muy bien, e incluso ya tenía mi salón. La cosa es que: sindicato y base. Eso pasó alguien se quiso mover, tomó las horas que er...