Estuve pensando varios días en como continuar con el blog, no creí que la situación de la madrugada de este día sería el que me daría el tema para escribir. Me fui a dormir tarde, o temprano según quien lo vea, era la 1 de la mañana. Amino, mi esposo, dejó la cama de Tupac, nuestro perro, lista para que durmiera junto a la puerta de nuestro cuarto, como es lo habitual. No llevábamos ni dos horas dormidos cuando Tupac comenzó a ladrar desesperadamente; entre sueños yo escuchaba que tronaba, muy adormilada pensé “seguro está lloviendo y por eso está nervioso”, porque no le gusta cuando llueve con truenos. Tupac arañó la puerta varias veces y con insistencia para que lo dejáramos pasar, cuando me levanté y abrí la puerta me doy cuenta que ahora Tupac intentaba entrar por el ventanal que da al patio, me acerqué para abrirle y un poco más despierta me doy cuenta que el patio se iluminaba con un color rojo súper intenso, acto seguido, desperté a Amino. Ahora mas despierta me doy cuenta ...