Había estado algo ocupada con las actividades en la escuela… en la que trabajo y en la que asisto virtualmente, pero bueno, tengo un pequeño descanso y mientras escribiré sobre uno de los puntos que me hizo abrir este blog: choques culturales.
Todo inició con el hecho de que mi novio, ahora esposo, me propuso matrimonio, todo bien, todo bonito, yo en ese momento sentía que vomitaría, y como si me hubieran pateado el estómago desde adentro para luego batirlo, pero feliz.
Comenzamos a hablar sobre preparativos, ahorros y demás, de si la fiesta sería en Jalisco o Michoacán, que me vendría a vivir para acá, total, después de que pasamos por eso, nos atoramos con detalles.
- Entonces… ¿qué grupo vamos a contratar?
- ¿Grupo?
- ¿No has visto eso?
- No… son caros, coticé a Dj’s.
- ¿?
- En las bodas carísimas aquí (Gdl) es donde he visto grupos… no tenemos para eso.
- Deja le pregunto a un amigo, el conoce grupo de allá, a ver si nos recomienda a uno.
- Bueno, pero te digo que será muy caro.
Y pues sí, era muy caro y nos quedamos con el Dj.
-Que sean máximo 90 personas, mitad y mitad.
Ninguno de los dos supimos de donde llegó tanta gente y que no conocíamos.
-Y… ¿de comer?
-¡Tacos!
-¿Tacos? Mis invitados no van a ir por tacos.
-No vienen por tacos, vienen por otra cosa… se supone, ¿Qué de comer, entonces?
-Un platillo o algo así.
-¿De esos donde te dan una pechuga toda seca rellena de jamón con una salsita que al final nadie se come?
-… no sé, algo típico de allá…
-¿Birria?
-¡Si, birria!
Mi hermano la hizo y a todos les gustó.
Terminando la ceremonia, y terminando de comer, vino otro choque medio raro.
Llegó la “víbora de la mar”. Ponen las dos sillitas para que uno se pare ahí, se forman las mujeres y mi sobrina encabeza la fila, volteo a ver mi esposini’ y le digo “Kamila me da miedo” y el me responde “Sí, a mi también”, creyendo que el otro se refería al mismo miedo del otro. Para esto, a mi solo me sostiene una persona para no caerme de la silla, yo ya lista volteó y veo extrañada que a mi esposo lo sostienen alrededor de seis de sus amigos… No fui la única que lo notó, toda mi familia y amigos vio raro eso… así como toda su familia y amigos vio que raro que a mi sólo me sostuviera mi papá.
Después me enteré en una boda de por acá, que se acostumbra que las personas que van en la fila corren y tratan de tirar a los novios mientras van pasando por el arco que formaron estos con sus manos. La verdad me impactó que tanto hombres como mujeres sacan unos golpes bien intensos y que derriban a los novios sin importar como vayan a caer. A mi me daba miedo mi sobrina de como iba a traer a todas corriendo en la fila, en Guadalajara, o al menos las bodas a las que he asistido, el ambiente es de los que van corriendo, obviamente si ha habido gente que se cae de las sillas por accidente, pero no porque el fin haya sido ese.
Después me preguntaron “¿y la zapatilla?” yo en mi mente sin saber a que se referían con eso, trate de descifrarlo y lo único que se me ocurría era mostrar los zapatos lilas que llevaba puestos.
Por el momento pararé, pero continuaré con los demás choques que he tenido al mudarme al oriente de Michoacán.
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